

Repensar el Retiro: Más que un Simple Punto Final
Te cuento algo gracioso. Durante mis 20 años ayudando a la gente a ahorrar e invertir para el retiro, siempre pensé en ese momento del retiro como un punto definitivo: el “momento de la verdad,” cuando decidís que no querés trabajar más. Hasta hace poco, no se me había ocurrido pensar mucho más allá de esa fecha. Creía que una vez que llegabas al retiro, la historia estaba completa. Pero ahora, mientras me acerco personalmente a ese momento, me doy cuenta de que hay mucho más que considerar al otro lado.
Lo curioso es que, cuando finalmente alcanzás ese “momento de la verdad,” de repente ves la posibilidad de tener 20 o 30 años más por delante. Y aunque tener los recursos necesarios para esos años es importante, empieza a sentirse como solo una parte de la ecuación. Una vez que esa necesidad está cubierta, surge una nueva pregunta: ¿qué voy a hacer en los próximos 20 o 30 años? Es una pregunta graciosa… y un poco inquietante.

El arte de restar
Hace poco leí una historia en el libro Enough de John Bogle que me dejó pensando.
En una fiesta organizada por un multimillonario en Shelter Island, Kurt Vonnegut le dijo a su amigo Joseph Heller que su anfitrión, un administrador de fondos de cobertura, había ganado más dinero en un solo día de lo que Heller había ganado en toda la historia de su exitosa novela Catch-22. Heller respondió: “Sí, pero yo tengo algo que él nunca tendrá: lo suficiente.”

Dos Caminos en el Envejecimiento: ¿Cuál Será el Mío?
Esta semana ha sido muy emotiva para mí, ya que he visto el envejecimiento desde dos perspectivas completamente distintas. Hoy, mi querida suegra Dora cumple 95 años. Sigue viviendo sola, es independiente, lúcida y está rodeada de amor. Este es el tipo de vejez que me gustaría para mí: llena de vida, conexión y vitalidad.

La vida cíclica: Una nueva visión del retiro
Durante gran parte de la historia, el retiro como lo conocemos no existía. Las personas no esperaban vivir mucho más allá de los 40 o 50 años. La vida era lineal: primero aprendías, luego trabajabas y, finalmente, morías. Las regulaciones dictaron las edades para ir a la escuela, trabajar y recibir una pensión. Si se esperaba que a los 50 años ya fueras viejo y murieras poco después, no había tiempo para desviarse del curso establecido. Había que casarse, tener hijos y comenzar una carrera temprano, sin pausas para reconsiderar o cambiar de dirección. Las tareas personales y profesionales eran claras, influenciadas por lo corto de la vida: una carrera de 50 metros, donde una vida corta ofrecía pocas oportunidades para segundas o terceras chances.

Reflexiones desde la Cima
El año pasado cumplí 65 años y, desde entonces, he sentido como si estuviera en la cima de una montaña, mirando hacia abajo. Cuando miro hacia atrás y reflexiono sobre los últimos 20 años, me siento orgullosa y agradecida por todo lo que he logrado. Profesionalmente, he hecho todo lo que siempre soñé: construí un negocio, ayudé a mis clientes a alcanzar su propia independencia financiera, enseñé y fui mentora a muchos jovenes, escribí un libro Mi Dinero, Mi Problema y trabajé arduamente para promover la educación financiera en Uruguay.

El momento de la verdad: Reflexiones sobre el retiro y el más allá
Para aquellos que me conocen, saben que he pasado los últimos 20 años de mi vida ayudando a las personas a planificar su retiro. Cuando fundé Shellman Wealth en 2003, tenía 45 años y mis clientes iniciales tenían la misma edad. Éramos un grupo privilegiado: profesionales exitosos con una fuerte capacidad de ahorro y con lo mejor de nuestras carreras por delante. Todos queríamos poder retirarnos cómodamente pero no creo que ninguno de nosotros tuviera una idea clara de cómo sería el retiro, así que nos enfocamos en asegurarnos de que tendríamos el dinero para hacer lo que quisiéramos cuando decidiéramos dejar de trabajar.